¿Por qué algunos tienen suerte y otros no?

May 3, 2018

 

Tener mala suerte... ¿Por qué algunos tienen suerte y otros no? La conversación con mi sobrina hace un par de semanas me hizo pensar en qué normalmente llamamos “mala suerte”.

Mi sobrina (tiene 13) me contó llorando que “todo le sale mal”. Empezamos a reflexionar en su “mala suerte” y resulta que vive en las nubes: a veces al llegar a la escuela descubre que se olvidó la mochila, a veces llega tarde por perderse en sus pensamientos, hace deberes que no les han mandado y, obviamente, por todas esas cosas tiene problemas con sus padres.

Ese despiste constante normalmente se debe al desprendimiento de los sentimientos dolorosos que son difíciles de procesar o controlar. Como mecanismo de defensa la mente le hace volar a uno para no enfrentar algo tan difícil y desagradable. Tratamos de hacer lo que sea (soñar, por ejemplo) menos sentir ese dolor. Y no son solo los niños que sufren de esa falta de concentración. Muchos de mis clientes me comentan que a menudo sienten que están presentes físicamente, pero totalmente ausentes mentalmente. Obviamente en esos estados nos prestamos para cualquier tipo de desgracia: robos, accidentes, buses equivocados, pérdida de cosas, errores en el trabajo, etc. ¿Mala suerte? No, falta de concentración.

 

Otra causa muy común es enfoque en lo negativo. Nuestra mente es maravillosa: nos busca confirmaciones para cualquier tipo de creencia que tengamos y totalmente bloquea cualquier información que no comprueba esa creencia nuestra. Por ejemplo, si creo que nada me sale bien, o que encontrar trabajo es difícil, o que en ese país todo es burocracia, inconscientemente voy a buscar (y encontrar) confirmaciones de que es cierto. Así mi mente va ignorar oportunidades, posibilidades y otras cosas positivas y va a concentrarse en las desgracias, fracasos, burocracia, etc. ¿Mala suerte? No, enfoque parcial o creencias erróneas.

 

Otra causa de la “mala suerte” es miedo a ser feliz. Sí, hay gente que inconscientemente esquiva el bienestar emocional y la alegría. Esas personas siempre pasan quejándose, contando lo mal que les va, lo complicado que es todo en su vida, etc. No se permiten sentir alegría, sorprenderse, desprecian cualquier situación positiva, cualquier oportunidad o recurso. ¿Por qué lo hacen? Porque en alguna parte de su subconsciente está la creencia de que su bienestar provoca envidia, mal de ojo y otras maldades. En la USSR había un dicho: “si mucho te ríes, mucho llorarás después”. ¡Que estupidez! Pero muchos crecieron con esa idea.¿Mala suerte? No, creencias destructivas.

 

Y la última causa que he visto en mi trabajo es auto-castigos inconscientes cuando uno “se ayuda” a fracasar. La culpa consciente o inconsciente puede provocar la necesidad de auto-castigo para nivelar ese sentimiento tan doloroso y desagradable que es la culpa. El castigo puede ser físico (uno se lastima, rompe brazos o piernas, se cae, etc.) o emocional (se presenta para maltratos o al revés se pone agresivo para provocar pela, se olvida las cosas, se concentra en sus fracasos, se maltrata, etc.). ¿Mala suerte? No, sentimiento de culpa.

 

¿Y ustedes qué opinan sobre la mala suerte?

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